Tras un importante ciclo de entrenamientos en el que la mejora de mi nivel de ciclismo ha sido el objetivo principal, decidí probar a competir en este deporte, en categoría élite (aficionados).
Así pués, contacté con el Club Ciclista Cambre-Renault Caeiro, ya que el año pasado me habían ofrecido la posibilidad de correr con ellos algunas carreras, pero debido a problemas de calendario finalmente no pude competir. Quizá sea el equipo más fuerte en Galicia por detrás del Froiz, con unos ciclistas jóvenes muy prometedores y una directiva estupenda que me ha tratado de maravilla. En especial su director deportivo, Tino, un tipo que fue un buen corredor en su época y que ahora hace una gran labor como director y entrenador.
La primera carrera en la que participé fue el Trofeo Iberdrola, en Zamora, el 21 de Marzo. Una de las más prestigiosas del calendario…una carrera que un tal Miguel Indurain ganó en 1984, por ejemplo. El viento hizo estragos, el pelotón se rompió en 6 abanicos y yo me quedé en el segundo de ellos. Al llegar al km 100 comenzó la zona de puertos y me puse a tirar fuerte para mi lider, Carlos Bruquetas, que ya ha ganado alguna carrera este año. Al coronar el segundo puerto contactamos con el grupo de favoritos, aunque por delante había una escapada que finalmente llegaría a la meta. Ataques y más ataques. Arrancar, parar…otra vez arrancar. Finalmente acabé los 160 kms a 40km/h de media entre los 40 primeros y muy contento porque sólo acabaron unos 60 de 160 que salieron. Una carrera ganada por Enrique Salgueiro, profesional el año anterior. En las carreras de aficionados en cuanto te descuelgas del grupo principal y te pasan los coches estas fuera de carrera, por lo que no es fácil acabar.
Al día siguiente fuimos a Astillero (Cantabria) donde había otra carrera de menor nivel y sobre un circuito de unos 20 km, para cubrir unos 120 kms. Podría definir esa carrera como una sucesión de ataques continuados desde el km 0 al 120. Era bastante llana pero aún así intenté meterme en algún corte al principio. Pero no cogí la escapada buena. Como estaba un poco cansado del día anterior y las sensaciones no eran muy buenas, me quedé en el pelotón y rodé más tranquilo hasta el final. La escapada fue atrapada y la carrera se resolvió al esprint. Otra vez contento por haber acabado. Otra vez a 41 de media.
A partir de ahí, el director deportivo me dijo que le gustaría que corriera el Memorial Valenciaga (en Eibar), ya que era una carrera muy dura, con 5 puertos (Tres de 3ª, uno de 2ª y uno de 1ª durísimo) sobre un recorrido de 162 kms. Es, posiblemente la carrera más importante y prestigiosa del calendario, forma parte de la copa de España y es la competición que todo aficionado quiere ganar. Se me metió en la cabeza intentar hacerlo bien y llegué con muchas ganas al 5 de abril.
Amaneció lloviendo esa mañana, un día completamente gris. El ambiente de la carrera es increíble, la afición que hay en el País Vasco al ciclismo no se ve en ningún otro punto de España y los mejores equipos con todos sus cracks se daban cita en la salida. Km0 y empieza la locura. Muchos nervios en el pelotón y se rueda rapidísimo, a 50km/h de media la primera media hora, donde se sube el primer3ª a un ritmo muy fuerte, casi como si fuera llano. Sin embargo mis sensaciones son buenas e intento reservarme y comer y beber bien porque la carrera de verdad comienza en el km 100, donde se sube el puerto de 2ª , no muy largo pero con rampas duras que suele romper la carrera. Sin embargo, tras unos kms de relativa calma donde incluso se produce una escapada que llega a coger unos 2 min, al acercarse el puerto vuelven los nervios y se vuelve a rodar a un ritmo de locura ya que todo el mundo quiere entrar bien colocado en el puerto. Lo subo relativamente cómodo con los de cabeza y por detrás empieza a quedarse un rosario de corredores. El grupo principal se reduce considerablemente quedando unas 80 unidades de las 192 que tomaron la salida. A partir de ahí ya no se para y el Andalucía Cajasur, equipo del líder, Montenegro, marca un fuerte ritmo antes de llegar al siguiente 3ª que se sube muy fuerte y se vuelve a romper la carrera quedándonos tan sólo unas 20 unidades delante, pero el puerto no era muy largo y en la bajada vuelven a entrar prácticamente todos los que se habían quedado. La escapada ya había sido neutralizada A partir de ahí llega el momento clave de la carrera, la subida al 1ª categoría, unos 5 kms sin bajar del 10% con rampas que llegarían al 14 o 15. Consigo colocarme bastante bien a falta de un km de empezar la subida y pese a que estamos en el km 132 de etapa me encuentro bastante entero y con fuerzas, con la intención de estar con los mejores. De repente, un enganchón delante de mi y nos vamos al suelo 3 o 4 corredores. Íbamos a 55km/h pero reconozco que tuve mucha suerte ya que solo me raspé un poco la pierna derecha y la mano (creo que los guantes me salvaron de desacerme la palma). Sin pensarmelo veo que la bici esta bien y monto otra vez rápidamente, sólo abrí el puente de freno porque llevaba la rueda de delante descentrada. El mayor problema es que estaba yo sólo. Empecé el puerto sólo y me marqué un ritmo lo más fuerte posible desde las primeras rampas. Delante se estaban jugando la carrera y el grupo se rompía y cada uno iba subiendo a su ritmo. Empecé a pasar más y más corredores y me daba cuenta de que iba más rápido que cabeza de carrera. Eso me motivó y cada vez iba viendo más cerca a los cinco que quedaban delante. En el último km, finalmente contacté con ellos y es cuando me di cuenta de que Merino (el ganador a la postre) se había escapado y llevaba unos 20 seg. En la bajada entraron dos corredores más pero no hubo mucho entendimiento. Yo estaba encantado y no me podía creer que estuviera ahí, con los mejores luchando por la victoria de esa carrera…y menos después de la caída. Quedaba un tercera que se coronaba a 10km de meta. Ataques y más ataques en nuestro pequeño grupo,algo que favoreció al escapado que consiguió ampliar un poco la ventaja. Conseguí aguantar todos los ataques y no descolgarme pese a que iba ya bastante tocado y era un puerto que no me va muy bien, de esos de subir en plato a 30km/h, de mucha fuerza. Cuando coroné sabía que ya no me descolgaría. Me puse el último del grupo e intenté recuperar un poco pero ya iba vacío. A falta de 2 kms, cuando ya sabíamos que no cazaríamos al escapado, el grupo se paró, vigilándose todo el mundo. A falta de un km, en medio de nuestro parón, 4 corredores nos cogieron y lanzaron ya el esprint. No me metí a esprintar, primero porque iba ya muy justo y segundo porque no es mi guerra, esos chicos se estaban jugando la Copa de España y yo sólo estaba aprendiendo en una gran carrera con grandes ciclistas. Además no había tirado nada los últimos kms por lo que tampoco hubiera sido un buen gesto por mi parte.
Finalmente quedé el 12, en ese grupito que disputó el segundo puesto y para mi ha sido una de las mejores pruebas de mi carrera deportiva, aunque, evidentemente, no tenga la importancia que tienen las grandes citas del triatlón.
Próxima cita: vuelta a Galicia a mediados de abril. Posiblemente sólo dispute dos o tres etapas pero me hace mucha ilusión. A partir de ahí, comienza la preparación especifica de carrera a pie y mi reaparición en las competiciones de triatlón.